Ciertamente hay días en que ir a la alberca, temprano (6 am) y, sobre todo, cuando tocan sesiones de velocidad es mentalmente retador.  Primero, porque ya acercándose el invierno a esa hora está oscuro, hace frío y vas a un lugar más frío cuando piensas en estar aun en tu camita, “a gusto”, lo que no te vendría mal.

Esto pensaba de vez en vez, cuando tuve el gusto de conocer a Jacobo Contreras.

Coincidimos un día en la alberca, yo con mi “lavado de cerebro” de que no estaba tan oscuro y el agua no estaba tan fría. Seguro que no tenía el más feliz de mis semblantes.  Jacobo me vio el gorro de Ultraman, el que uso para entrenar y muy amablemente me pregunto si era triatleta – y es que en la alberca seguro coincidimos los que hacemos triatlón con los nadadores puros -, estos últimos más entusiastas y aplicados que nosotros que sólo vamos 3 veces a la semana.

Jacobo es seleccionado olímpico, su próxima competencia es en Dubái, es muy bueno nadando, pero, sobre todo, tiene una de las mejores actitudes que he visto.  Siempre está de buen humor, y después de los entrenos de intervalos, dice con una gran sonrisa, “- Que buen entreno, que rico –“. Cierta vez, le dije que quisiera verlo, así como él.  Su respuesta fue muy honesta: “Claro que hay que verlo así, con mucho gusto, nos cuesta lo mismo de buenas que de malas “. 

Me recordó el refrán de mamá, especialmente cuando yo me quejaba de algo que no estaba a mi gusto – “Haga frío o haga calor, alabado sea el Señor “-.

Finalmente, la actitud ante las circunstancias y la aceptación de las cosas, aunque estas no te gusten del todo, son las que te dan la adaptación y resiliencia ante la vida.

No digo que nos resignemos, pero no nos desgastemos ante lo que no vamos a poder cambiar, así que – “Si no te toca lo que te gusta, haz que te guste lo que te toca”-.

Y es bueno encontrarnos en el camino a quien nos lo recuerde, por si se nos olvida.